“Esa libertad que no se hereda, objeto de codicia y sin embargo una, esa precisamente ha empezado a morirse cuando Adares ha muerto” (Ángel González Quesada)

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Muerte (Sangre Talada, 1977)

Porque yo ya he llegado a donde iba
al medio siglo estirajando chicle.
Por la cabaña tonta de la escoba
reventando botellas a la muerte.

¿Quién me robó el rancho de los pavos?
¿Quién me robó el cartón de mis comienzos?
Ella fue quien me ocupó la noche
sin perseguirme nadie; fui de entonces.

Ahora voy a morirme junto al río
donde hospedar a mi conciencia pueda
y que me juzgue el ansia y la vejez.

Olvidar el camino sólo quiero
y a la forofa calle de los vivos
porque ya desde ahora, soy del aire.

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Cuando nacemos el olvido no existe, lo adquirimos después, en las tendencias (Al poeta de Castilla y dame, 1979)

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