“Esa libertad que no se hereda, objeto de codicia y sin embargo una, esa precisamente ha empezado a morirse cuando Adares ha muerto” (Ángel González Quesada)

artículo

Colina de naranjas (Mesa reñida, 1989)

Ayer me robó el día la penumbra.
Me dejó en soledad borrosa el aire
mis edades.

Quedóse allí sin mí, envuelto en hielo,
y la penumbra el sol la relucía;
una campana para dos tambores
y una grillera para dos ladrones,
este espacio de robo fue una vez
calumnias de los pueblos
casi ciegos por los
vocabularios.
Discutiendo está el mar con el ropero
mientras mi sombra queda en la pasión más
honda,
abierta entre la niebla
que nunca acontecióme
¿De dónde vienes? ¡Nadie me preguntó a dónde voy!

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Cuando nacemos el olvido no existe, lo adquirimos después, en las tendencias (Al poeta de Castilla y dame, 1979)

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