Sólo la tierra sabe cuando le falta la sombra”

Hallamos a Remigio González “Adares” tras el ventanal del Café Corrillo; las manos temblorosas, las barbas como de nieve o palomas y la mirada vagabunda. Hay un no sé qué en esos ojos profundos que parecen hechos de agua. Un no sé qué acostumbrado al frío, pero también a las luces doradas que visten la Salamanca de bronce, las piedras ardientes de la Salamanca otoñal.

Salimos a la calle, juntos a sus libros, junto a su vida, junto a la cuerda siempre floja que cada mañana tiende entre dos columnas.

No es uno más entre el gentío. Es todos a un tiempo. Sombra, verso, golondrina, ola.

¿Por qué estás aquí, en la calle, en vez de en un chalé en Somosaguas, famoso y rico?

Pues estoy aquí por varias razones. En principio, por estar con el pueblo, por tener mi obra poética en la calle. Pienso que el arte hay que llevárselo al pueblo y que el pueblo ha de venir a buscar el arte. También porque desde aquí vivo todos mis poemas, toda mi obra.

Entonces, ¿eres un monumento, Adares?

Hombre… no, no sé si seré un monumento, pero he procurado llevar mi inquietud a un lugar distinto, no meterlo en el comercio, en las grandes famas, en los grandes aplausos. Quiero estar cerca del pueblo porque pienso que en la calle es donde más se aprende, porque es done más se ignora. Yo puedo ayudar a las calle y la calle me puede ayudar a mí.

La calle, ¿te da para vivir?

Vivir… Yo no tengo queja, hombre. Tengo bastante obra gracias a mi lucha y parece ser bien recibida por la juventud. La verdad es que distribuyo bastante.

Adares, Adares… ¿Qué significa Adares?

Cada letra tiene un símbolo: A, adelante siempre; D, por el dolor de la madre y la luz; A, de amor; la R de Remigio, mi nombre propio; la E de España y la S de Salamanca.

¿Con qué rima Adares?

Yo rimo con la propia imaginación, con la propia distancia, con el propio arrastre, con la propia cucharilla de mi inteligencia. Con el viento, con el tiempo y con la muerte.

¿Y poesía? ¿Qué significa poesía?

La poesía significa sinceridad, generosidad y, sobre todo, libertad.

¿Y poeta?

El poeta, tratar de reconocerse a sí mismo y darse cuenta de que, cuando publica un libro, se lo entrega al pueblo, al mundo, al aire. El libro ya no es suyo.

Tus musas…

Mi musa soy yo mismo. Porque la naturaleza y yo somos hermanos. La naturaleza está en mí.

Tu pueblo…

Ya sabes que donde se nace es donde se tiene tendencia a morir. Mi pueblo para mí representa la primera luz de todas las luces. Donde abrí los ojos. Donde sentí llover. Donde conocí el agua. Donde conocí a mi madre.

¿Dónde nace tu poesía?

Mi poesía me proviene de la raíz de mi abuela y de la raíz del pueblo. En el pueblo está la auténtica cultura, la eternidad, la vida. El hombre muere, el poeta se va, de políticos no queda ninguno, pero la raíz del pueblo siempre está. Por eso la cultura le corresponde, estrictamente, al pueblo.

¿Tienes hora?

No, no exactamente. No me gusta llegar muy puntual a las citas

¿Y horario?

No… depende del programa. Bueno, suelo tener un horario casi permanente. Menos cuando hay toros, que me voy a casa. O a no ser que la intemperie me oprima; aunque aguanto bastante.

¿Cómo llevas los inviernos?

Te voy a ser sincero, no me ha entrado ni una gripe. Llevo aquí, todo el invierno, en la calle. Con agua , con nieve… Como el tiempo me conoce, me respeta mucho y no me ataca.

La calle…

La auténtica libertad está en la calle, es de todos, por eso merece un respeto. Sin la calle no existiría el ocio, el diálogo…

En la plaza, la gente se tira por el suelo.

Bueno, esos son un rebaño de ovejas pelichurras que se amarran a donde les da el sol en la modorra. Me parece una desfachatez, ya lo he dicho.

¿Cómo amanecerá el Corrillo el día que ya no esté Adares?

Bueno, pues lo mismo que cuando se corta un árbol. Solamente la tierra sabe que le falta la sombra.

Nos despedimos. Adares regresa a su Café y nosotros a su recuerdo. Al instante advertimos que la Plaza del Corrillo ha perdido algo de luz.

TRIBUNA Universitaria, 12 de abril de 1994
Tomás Hijo y Raúl Vacas